Hola amigas! Para las que conocieron el principio de la historia no pueden perderse lo que sigue (el final).
El estadista (muy viajado y prepotente) osó decirme que la publicación para la que trabajo es de peluquería y que como no aceptaba su invitación podía quedarme mirando una peli. Me enojé muuuucho. Le respodí diciendo que era un desubicado y que no me escribiera más. Me contestó pidiéndome disculpas. Fin de la historia. Anita anota la moraleja: "Como perdí la cuenta descubrí que lo mío es la prosa, no los números"
Las quiero
domingo, 1 de julio de 2007
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